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La pieza del mes

2017-10-24  ¦  Marina

Sillín de bicicleta Orbea

La pieza del mes

Aprovechando la exposición temporal de bicicletas fabricadas en Eibar en la década de los 50, hemos elegido como pieza del mes de octubre este asiento de cuero de la marca Orbea.

El sillín tiene una base de hierro, dos muelles para asegurar una correcta amortiguación y 9 remaches de cobre. El logotipo del fabricante está visible a ambos lados.

El primer sillín de cuero para bicicletas se fabricó en Birmingham por JB Brooks & Co. John Boultbee Brooks, quien deja su pueblo natal en Leicestershire con 20 libras en el bolsillo, funda en 1866 una empresa para fabricar arneses de caballo y artículos de cuero en general. En 1878 Mr. Brooks sufre la pérdida de su caballo, y ante la imposibilidad de reemplazarlo pide prestada una bicicleta para ir a trabajar. El asiento le parece tan incómodo que se compromete a buscar una solución y el 28 de octubre de 1882 patenta su primer sillín de cuero. El nuevo producto fue un éxito en toda Europa.

Ya en 1927 JB Brooks & Co. Lanza el modelo B66CH “Champion”, el sillín más popular de la época, muy parecido a este sillín de Orbea, con dos muelles y remaches de cobre.

Sobre estas mismas fechas Orbea Hermanos y Cía deja el negocio armero y entra en el sector de la bicicleta. ¿Pero cuáles son los orígenes de Orbea?

La primera semilla se plantó en Eibar a mediados del siglo XIX de mano de los hermanos Juan Manuel, Mateo y Casimiro, siendo el arma corta su producto estrella y el gobierno su principal cliente. La factoría Orbea es además pionera en la instalación de energía eléctrica. Ya en el siglo XX y tras la época de oro de la armería eibarresa con la venta de armas a los ejércitos aliados durante la Primera Guerra Mundial, cae la demanda y se limita la exportación de armas, por lo que la empresa de plantea nuevos productos para aprovechar su dominio de la tubería. En la década de los 40 Orbea ya empleaba a 1.000 personas y producía 50.000 bicicletas anuales.

Durante las décadas de los 30 y 40, los sillines, junto con los neumáticos y las llantas de madera, eran piezas ajenas a la fábrica madre, de cuyo resultado habrían de responder directamente los propios proveedores. Para la década de los 60, en cambio, todo, salvo las cubiertas, se fabricaba en las instalaciones de Orbea.

Como curiosidad, los sillines de este tipo, que ya se ven en fotografías y catálogos de bicicletas Orbea de las décadas de los 40 y 50, necesitan unos 800 km de conducción para domarlos, pero a partir de entonces pueden ser increíblemente cómodos.

Donante: Carlos Narbaiza